Si os gustan los jardines japoneses mirad este vídeo, en él se explican de una manera sencilla sus conceptos fundamentales, que sirven tanto para diseñarlos como para contemplarlos y disfrutarlos mejor.
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10 ene 2013
21 ene 2012
Conceptos del jardín en la Historia
La tradición de preservar un espacio como huerto o jardín es una constante de las culturas humanas, antes incluso de que llegáramos a controlar la reproducción de especies vegetales con fines prácticos o estéticos. Pero los diferentes criterios que pueden ponerse en práctica a la hora de diseñar y ejecutar un jardín varían mucho según la época, el país o la sensibilidad y la condición de cada persona.
Existe una interesante polémica, que no es nueva, sobre qué es eso del jardín. Parece ser que diferentes necesidades y sensibilidades, así como razones de índole histórica, cultural, social e incluso psicológica, han hecho que se opte por distintos modelos de jardines que a veces se integran y se solapan.
Para los griegos, chortus es jardín o huerta y de ahí el hortus de los romanos, de significado obvio, y que parece englobar tanto al jardín como a la huerta. Los romanos también manejan el término xystus, lugares amurallados o cercados con plantaciones de árboles y, en algunos casos, patios porticados con columnas. Los romanos se mueven entre el bosque sagrado, reminiscencia oriental, indoeuropea y balcánica, de significado espiritual; el hortus, o huerto de consumo, con o sin frutales y plantas aromáticas; el patio mediterráneo, adyacente a las viviendas, ajardinado y con agua; y las villas o quintas rurales, a las que eran aficionados los altos dignatarios y a las que gustaban retirarse a descansar del estrés urbano.
Plinio el Joven, según recoge Páez de la Cadena, habla de sus retiros rurales como fuente de gozo, lugares para la recepción de amigos, la producción de obras literarias y el puro ocio. La cultura romana es el resultado de múltiples influencias y, a su vez, ha impregnado a nuestra cultura con su manera de ver el mundo. Aunque a nosotros nos parezca original lo que hacemos.
Las raíces indoarias de la palabra jardín se aferran a las voces persas gird, gardar y gardinam (es decir, círculo, cercado o estar rodeado de). Para algunos autores de estos cercados, primero para el ganado, luego para preservar los cultivos, estarían cerrados por setos de plantas espinosas que los harían impenetrables. Lentamente estos cercados primitivos habrían evolucionado hacia un lugar cultivado de hortalizas y plantas medicinales. De ahí gards, gear y garden. Así, garden es jardín-huerto en inglés, y garten y gartner jardín y jardinero en alemán, asumiendo también la acepcion de huerto para este término. Al consultar obras de horticultura y jardinería de estos países observamos que no diferencian el jardín ornamental del huerto productivo.
La voz garden es el origen del jardin francés, pero los franceses distinguen entre jardin d´agrément (jardín de recreo, de placer), jardin fruiter o jardin potager (jardín de frutales y hortalizas, huerto) y jardin des plants (jardín botánico).
En nuestro país pretendemos que el concepto jardín tenga un significado exclusivamente ornamental. Aunque también utilizamos otros términos relacionados con el jardín como villa, de claras reminiscencias romanas, así como carmen que procede del árabe karm, secularmente viña, y que en Granada designa a una casa con huerto y jardín. Almunia es palabra de origen árabe que también nos habla de una finca cultivada con primor. También quinta o finca, casa de recreo en el campo, cuyos colonos pagaban la quinta parte de lo que producía. Masia o masada, de masa, procedente del manso latino. En Toledo se utiliza de forma parecida la palabra cigarral, originalmente huerto de albaricoqueros, que también incluye una casa y entorno ajardinado. Pazo es asimismo una finca productiva con casa más o menos señorial y jardín. Y pensil, que significa jardín colgante. En este sentido somos más dualistas que nuestros vecinos del norte y se percibe un auténtico antagonismo entre el concepto culto de jardín y el rústico de huerta. Sin embargo, aún en el Renacimiento se diseñaban los jardines con huertas y no se diferenciaba tanto lo productivo de lo bello.
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| Cuadro de Antonio Conejero |
Así lo han entendido muy bien los hortelanos que han emigrado al campo y se dedican a la jardinería, lamentándose a veces del excesivo coste que, desde su punto de vista, tiene el cultivo de plantas ornamentales (jornales, agua) cuando el esfuerzo se podría emplear en frutales o plantas hortícolas que unen a su belleza lo prosaico. Este aspecto de crítica a la decadencia de la horticultura y su evolución a una jardinería ciudadana, la encontramos ya en los clásicos romanos y en los árabes, que lo ven como símbolo de amaneramiento y pérdida de fuerza y vigor espirituales. Para ellos, una huerta bien llevada es su ideal estético. En este sentido el desaparecido profesor, Fernando González Bernáldez y sus colaboradores comentan que los ganaderos de la sierra de Madrid entienden que una finca bien gestionada es además bonita cuando es productiva y está equilibrada en cuanto a diversidad y densidad arbórea, arbustiva y herbácea, criticando a los dueños que no siguen estos cánones y permiten en sus fincasuna excesiva biomasa o, por el contrario, una sobreexplotación que reduce drásticamente la vegetación.
Distintos conceptos de jardín. Manual de Jardinería Ecológica. Ecologistas en Acción.
11 ene 2012
Diferentes necesidades de jardín
Para el nórdico, rodeado de bosques perennifolios y de lagunas heladas, un claro entre la vegetación es el espacio paradisíaco. Igual que para el amazónico en su peculiar infierno verde.
Para el mediterráneo, el pastor o el campesino que pelea desde niño con el monte, su paraíso particular es un viñedo o un olivar, cultivados en líneas perfectas, sin una sola hierba, con una estructura que facilite las labores y que contrasta con el entorno por su orden, pulcritud y simetría. O tal vez una dehesa con las encinas bien podadas para dar el máximo de fruto y con una estructura abierta, legible, que exprese amplitud y no agobio.
Por el contrario, para el ilustrado ciudadano ahíto de simetría y linealidad, el lugar idóneo en su fantasía es un monte espeso, donde tenga que apartar las ramas, gatear para penetrar en sus verdes secretos, que le aparte de la monotonía aún al precio de irse al extremo contrario del labrador. Su necesidad es por tanto muy distinta a la del campesino tradicional.
Distintas experiencias vitales y, por lo tanto, distintas necesidades particulares, con valores muchas veces incompatibles.
El paraíso perdido y el jardín, del Manual de Jardinería Ecológica (Ecologistas en acción).
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