No por lo inútil de los pensamientos, sino porque estos están plantados en este viejo balde que ahora sirve de maceta. Al menos en mi pueblo, así se llama a estos barreños con dos asas.
Estas Violas se han puesto tan contentas con la vuela del frío y la lluvia, lo que menos les gusta es el calor.
Si en verano las pones a la sombra, regándolas de vez en cuando, volverán a salir a comienzos del invierno. Muchas veces hibridan y cambian de colores.